Septiembre

Para muchas personas que no son asistentes frecuentes de conciertos, quizás una de las cosas que más las desconcierta es el que no se aplauda en algunos momentos donde lo maravilloso de la obra lo exigiría. Incluso si a alguien se le ocurre aplaudir los demás lo mandan a callar. De dónde proviene esa costumbre?
Muchos le achacan a Wagner el haber pedido en su teatro de Bayreuth que no se aplaudiera sino hasta el final. Parece ser que eso no fue exactamente así pero el público entendió que no debía aplaudir, así que el primer día que se puso en práctica esta costumbre el público asistente no aplaudió ni siquiera cuando terminó la obra y todos los artistas quedaron desconcertados pues no sabían si la función había gustado o no. Al final el público volvió a su costumbre de aplaudir, pero esta vez lo dejaron sólo para el final y el aplauso pasó a significar una medida del éxito o no de la presentación.
Sin embargo, hasta las primeras décadas del siglo XX todavía se aplaudía en la mitad de las obras, hasta que un grupo de músicos alemanes comenzaron a promover el silencio hasta el final tal como se hacía en Bayreuth. Sin embargo muchos miembros del público se resistían argumentando que eso era una muestra de arrogancia de los directores. Pero poco a poco la costumbre fue prendiendo en los diferentes tipos de público hasta que se convirtió en una costumbre universal, sin embargo no comprendida por los que asisten por primera vez a un concierto y no entienden por qué los mandan a callar y no les permiten demostrar su entusiasmo.

Autor entrada: nachoweb