
Saint-Saëns, Camille (1835 - 1921)
Su vida
Nace en París el 9 de octubre de 1835. Fue un prodigioso concertista de piano desde su debut en la Salle Pleyel a los once años, alumno de Halévy en el Conservatorio a los trece. A los veintitrés años Saint-Saëns era organista de la Madeleine.
Saint-Saëns comienza a componer en la misma época en que Verdi y Wagner producen sus óperas juveniles y Brahms termina por decidirse a encarar el género sinfónico. Como compositor, se aproximó alternativamente a Wagner, Haendel, Mendelssohn, Rameau, Beethoven, Lully, Berlioz, Schumann y Liszt, de la misma manera desordenada en que (acompañando sus itinerarios de viajero contumaz) compuso indistintamente un concierto egipcio, una barcarola portuguesa, diversas melodías persas y una ópera japonesa. Sin embargo, detrás de la imitación es siempre reconocible una personalidad, no muy grande, aunque perfectamente delineada.
En el curso de su larga vida, no escapó Saint-Saëns al conocido proceso que poco a poco va transformando un inquieto innovador en un reaccionario empedernido. En sus comienzos fue aguerrido paladín de Berlioz, de Liszt (adoptando antes que nadie en Francia la moderna forma del poema sinfónico), de Bizet, de Franck y de Wagner, cuando el estreno parisiense de Tannhäuser en 1861. Admiración que todos le retribuyeron oportunamente. Con los años, pasó a ensañarse con Paul Dukas y Richard Strauss, como antes lo hiciera con su odiado rival Massenet. Por un lado, llenó de elogios en un artículo al joven Fauré y por otro, atacó ferozmente a Debussy en una carta a Maurice Emmanuel. Es probable que tales arbitrariedades, así como su dificultad para relacionarse con la gente y su permanente mal humor, hayan sido consecuencia de su trágica vida privada. Sus dos hijos pequeños habían muerto y su impulsivo matrimonio con una mujer veinte años menor fue un fracaso. Desde entonces prefirió los viajes exóticos y la compañía de los animales. Muere en Algeri el 16 de diciembre de 1921.
Su trabajo
Saint-Saëns fue el tipo de músico superdotado cuyas múltiples y precoces habilidades estorban más que ayudan a su reputación postrera. Su curiosidad fue tan grande como su memoria. No había rama del arte o de la ciencia que no despertase su interés.La música que componía con tanta facilidad era de planos claros, formas armoniosas, límpido discurso y, para algunos, de parcas emociones. Saint-Saëns hizo escuela en la música francesa: Gabriel Fauré y André Messager fueron algunos de sus alumnos famosos en la École Niedermeyer entre 1861 y 1865. Pero mucho más trascendente es su lucha por mantener en alto las banderas del Ars Gallica, para lo que funda en 1871 la Societé National de Musique, entidad que en pleno auge del wagnerismo bregará por un saludable retorno a las fuentes representadas por Marc-Antoine Charpentier, Jean-Philippe Rameau y Christoph Willibald Gluck. Un aspecto poco conocido de su personalidad fue su interés por la zarzuela española, afición que adquirió en Málaga, Cádiz y Valencia, donde solía hacer escala de camino a las Islas Canarias.





Boletín 10 Aspirantes 2011 - 2012