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El Retrato de Abraham Lincoln. (1942)

El fervor patriótico generado entre la sociedad norteamericana tras el ataque japonés a Pearl Harbor tendría pronto -en medio del efervescente y tormentoso clima bélico- consecuencias musicales. En 1942, Aaron Copland recibe el encargo del director André Kostelanetz de escribir una composición a modo de "retrato musical de un americano eminente" que reflejara "el espíritu magnífico de nuestra tierra".

En un principio, el autor neoyorquino pensó en el poeta Walt Whitman como protagonista pero la preferencia de Kostelanetz por una figura política, habida cuenta del contexto histórico en que nacía la propuesta, hizo de la elección de Abraham Lincoln "algo inevitable" según el propio Copland, que comenzó la composición de Lincoln Portrait en febrero de 1942. La obra quedó concluida el 16 de abril y la orquestación pocas semanas después. El estreno, el 14 de mayo de ese mismo año, corrió a cargo de Kostelanetz al frente de la Sinfónica de Cincinnati con William Adams como narrador.

Copland, comprendiendo la dificultad de encontrar una expresión musical adecuada para una figura tan querida y admirada como la del decimosexto presidente de los Estados Unidos, decidió hacer "un retrato en el que el propio modelo pudiera hablar". Lincoln Portrait está estructurado en tres secciones. En la primera -marcada Lento y exclusivamente orquestal como la que le sigue- el músico pretende sugerir la "misteriosa sensación de fatalidad" que rodea la personalidad del homenajeado y también, cerca del final de la sección, "algo de su ternura y sencillez de espíritu".

El segmento central de la composición -Subito allegro- evoca el tiempo en que Lincoln vivió mediante la cita de dos canciones muy populares a mediados del XIX: la famosa "Camptown Races" y una balada publicada en 1840 con el título de "The Pesky Sarpent" pero posteriormente más conocida como "Springfield Mountain". En ningún caso Copland inserta las melodías en sentido literal sino que las maneja libremente, a semejanza de las canciones de vaqueros empleadas en su ballet de 1938 "Billy the Kid".

La sección conclusiva -"Fellow citizens, we cannot escape history…"- es también la más extensa. En ella el narrador se suma a los efectivos orquestales. El único propósito de Copland es "proporcionar un simple pero emotivo marco que envuelva las palabras del propio Lincoln", sin ceder a la tentación de utilizar textos demasiado conocidos. Para ello recurre a fragmentos de cartas y discursos (el Mensaje al Congreso de 1862, el de Gettysburg, etc.) separados por breves acotaciones escritas por el músico. La sensibilidad de Copland logra crear una atmósfera de suficiente empaque y seriedad, pero que elude el riesgo -casi inevitable- de incurrir en un discurso enfático y grandilocuente.

La popularidad, en tiempos de guerra, de este Lincoln Portrait fue, como puede imaginarse, excepcional. Desde entonces hasta hoy actores (Melvyn Douglas, Vincent Price, Henry Fonda, Gregory Peck, Katharine Hepburn, Paul Newman, Charlton Heston, James Earl Jones), cantantes (Marian Anderson), escritores (Gore Vidal) o políticos (Edward Heath, Al Gore o Barack Obama) han declamado ante una audiencia siempre entregada las emocionantes palabras de Abraham Lincoln recogidas por Copland al final de su composición.

Pero las carambolas de la política también golpearon a una obra cuyo componente patriótico parece absolutamente indiscutible. Aunque hoy nos resulte difícil de creer, Lincoln Portrait fue puesto en la lista negra durante los años en que el senador McCarthy desplegó sobre la sociedad americana su desquiciada "caza de brujas". El hecho de que el prestigioso director de origen ruso Serge Koussevitsky, titular de la Sinfónica de Boston y gran amigo de Copland, le solicitara su ayuda en organizaciones de intercambio cultural como los Amigos por la Libertad Rusa, el Consejo Nacional de Amistad AmericanoSoviética y la Sociedad de Música Americano-Soviética convirtió a Copland, hasta entonces embajador oficioso de la música made in USA, en peligroso comunista de la noche a la mañana. Incluso tendría dificultades para renovar su pasaporte tras la publicación en la revista Life de una foto que le mostraba junto a Shostakovich cuando éste visitó Estados Unidos en 1949 con motivo de la Conferencia Mundial para la Paz. A raíz de aquello y durante varios años, numerosas interpretaciones de Lincoln Portrait previstas por todo el país serían canceladas.